
Ya no me desarman tus miradas. El tiempo en el que tus palabras contaban para mí, acabó pasando como pasan los meses del calendario. Llegó la hora de mirar hacia delante y descubrir que ya no está el lugar donde me sentaba a mirar y a esperar tu llegada. Ahora es el momento de que tú te pierdas en la oscuridad y de que intentes llevar tu vida como tú quieras. Puedes perderte, escalar montañas de felicidad o caer en el abismo de tus desgracias. No tienes magia, ni besos dulces, ni tan siquiera miradas que puedan demostrar algo. Y ya me da igual, porque ahora…no me dices nada.
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