
Cada vez que alguien intenta levantar el vuelo y poder así desplegar toda su libertad, se encuentra en un estado de plenitud, que sólo pueden describir aquellos que se han encontrado alguna vez en la misma situación. En cambio, cuando nos cortan las alas y caemos de bruces contra el suelo, la sensación de inferioridad puede ser comprendida por muchos, ya que todos, alguna vez a lo largo de nuestra vida hemos conocido el fracaso. Y así me siento yo, frustrado y perdido en una etapa que parece no llegar nunca al desenlace o, al menos, al cambio de dimensión. En este momento no sé el dónde, ni el cuándo ni el cómo. Ni tan siquiera el porqué.
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