
Abres los ojos. Y te encuentras con que frente a ti los rayos del sol hacen que vuelvas a la realidad y observas cómo el frío va llegando en un mes donde la tristeza lo inunda todo. Vuelves a taparte para que no erizarte pero te das cuenta de que ahora tienes obligaciones y que deberás responder a ellas. Recuerdas cómo hace días te marchaste y encontraste tranquilidad al lado de un rincón que siempre llevarás dentro. Y poco después descubres que se ha producido en ti un pequeño cambio: ahora viajas por la memoria pero lo haces con una facilidad que consigue hacer que cuando vuelves al presente te sientes más arropado por aquello que te rodea. Quizás sea un día en el que, sin duda, haya que continuar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario