Allí había una mirada para mí. Y fue entonces cuando decidí
que todo podía cambiar. Todavía estaba a tiempo de seguir porque sabía que
alguien confiaba en mis posibilidades y mi esfuerzo no caería en olvido. Había
una mirada para mí y podría ser consciente de que me seguiría allá donde yo
decidiera continuar mi camino. Sería algo así como un reflejo de mi paso por su
vida, como un pequeño instante en el que yo quedaría grabado en su retina y por
tanto podría experimentar miles de fantasías y hasta soñar con deseos que no se
cumplirían por falta de tiempo. Pero estaba allí, reflejándose en mis ojos. Y todo,
a partir de ahora, merecería la pena. Sobre mi cabeza volaban los ingenios de
un futuro mejor mientras seguía buscando poner fin a las campanas que sonaba n
anunciando tristes días. Atrás quedaban las huellas un pasado alejándose tras
mis pasos. Desde este instante, mi estrella polar sería su mirada.
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jueves, 24 de noviembre de 2011
Estrella Polar
Allí había una mirada para mí. Y fue entonces cuando decidí
que todo podía cambiar. Todavía estaba a tiempo de seguir porque sabía que
alguien confiaba en mis posibilidades y mi esfuerzo no caería en olvido. Había
una mirada para mí y podría ser consciente de que me seguiría allá donde yo
decidiera continuar mi camino. Sería algo así como un reflejo de mi paso por su
vida, como un pequeño instante en el que yo quedaría grabado en su retina y por
tanto podría experimentar miles de fantasías y hasta soñar con deseos que no se
cumplirían por falta de tiempo. Pero estaba allí, reflejándose en mis ojos. Y todo,
a partir de ahora, merecería la pena. Sobre mi cabeza volaban los ingenios de
un futuro mejor mientras seguía buscando poner fin a las campanas que sonaba n
anunciando tristes días. Atrás quedaban las huellas un pasado alejándose tras
mis pasos. Desde este instante, mi estrella polar sería su mirada. domingo, 13 de diciembre de 2009
Divagaciones bajo las sábanas

Cuando uno está enamorado, los movimientos de su corazón se mueven por las miradas que la otra persona le lanza bajo las sábanas. Hasta aquí todo fácil, pero puede ser que la persona no sea la correcta ni que las sábanas sean las que a uno les gustaría tener para sumergirse y malear con el tiempo. Sólo hay una cuestión para saber cuando se está enamorado: cuando los movimientos del corazón de aquélla persona son idénticos a los del nuestro. Entonces puede decirse que ya nos dan igual las sábanas y hasta el resto del mundo.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Todo pasa

Ya no me desarman tus miradas. El tiempo en el que tus palabras contaban para mí, acabó pasando como pasan los meses del calendario. Llegó la hora de mirar hacia delante y descubrir que ya no está el lugar donde me sentaba a mirar y a esperar tu llegada. Ahora es el momento de que tú te pierdas en la oscuridad y de que intentes llevar tu vida como tú quieras. Puedes perderte, escalar montañas de felicidad o caer en el abismo de tus desgracias. No tienes magia, ni besos dulces, ni tan siquiera miradas que puedan demostrar algo. Y ya me da igual, porque ahora…no me dices nada.
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