
Si pudiéramos encontrar todo lo que tenemos en nuestro interior. Poder sacar a flor de piel nuestras sensibilidades y mirar a los demás hasta comprobar de qué están hechos y qué contienen que nosotros no tenemos. Observar qué les falta y qué nos falta a nosotros. En definitiva, conocernos para saber cómo será y para saber un poco mejor cómo somos. Pero todo esto sería bastante sabiduría para simples cuerpos que están de paso en este mundo. Para algo que acabará convirtiéndose en polvo y que el tiempo se encargará de borrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario