lunes, 16 de noviembre de 2009

Insomnio


Son la una. Apago la luz, me arropo y cierro los ojos. Me encuentro incómodo, me doy la vuelta y vuelvo a acomodarme. No puedo dormir. Son las tres. Tengo sed. Me levanto, vuelvo a acostarme. La luna da de lleno en la habitación, poco a poco va fijando su objetivo en los pies de la cama. El reloj del salón marca las cinco. La luna dejó hace tiempo de alumbrar mi cuarto. Tengo frío. Cierro la ventana. Escucho ladridos de perros. El reloj vuelve a recordarme que son las seis. Cuando estoy a punto de quedarme vencido, la claridad de un nuevo día me despierta. Son las siete. La ciudad se despereza ante un nuevo día.

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