.jpg)
La melancolía respira por cada rincón. El revuelo de hojas en el suelo te hace ver que algún día caerás y serás arrastrado por el aire convirtiéndote en cenizas, en nada. El Carpe diem aparece divinizado en este tiempo donde lo efímero pasa factura. Donde cada segundo no volverá a tener una réplica idéntica. Un mes donde nos damos cuenta de que cada día hay que considerarlo como uno que no volverá. Y, casi sin darnos cuenta, cada hora pasará hiriéndonos hasta que la última, la más cruel y fría de cuantas pasen por nuestra vida, acabe matándonos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario