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sábado, 24 de marzo de 2012

La mujer del balón


Todas las mañanas, desde que llevó aquí, la veo asomándose a su balcón. Sentada, con el pelo blanco y castigada por los años. Su marido la suele sacar para que vea la mañana en la enorme plaza que nos separa. Poco se conoce, excepto que un perro juguetea entre sus pies. Luego, por la tarde, vuelve a asomarse y así hasta que el crepúsculo se va. ¿Cuántos años llevarán juntos? Él la asoma cuando llega el mediodía y allí está, sentada mientras que él seguramente se dedique a hacer las tareas del hogar.
Parece estar enferma, la edad puede rondarle los setenta u ochenta años. Pero seguramente se asome al balcón recordando tiempos de ayer, cuando era una muchacha que andaba cerca del Guadalquivir cantando canciones de épocas oscuras donde no existía la libertad. Cómo ha cambiado el tiempo y ella tan débil, vivo retrato en sepia de lo que fue, mujer que día tras día recibe al sol desde el gran ventanal y donde se sienta a contemplar los mismos días que en un pasado la vieron  jugar en su infancia sin lágrimas montada sobre la velocidad de un sueño hacia destinos desconocidos.

martes, 17 de mayo de 2011

Lunas Rotas



Las noches de mayo me recuerdan a noches de antaño. Los jazmines enredados en las paredes escalando hacia el cielo, los amaneceres con nombre y sed, las madrugadas cómplices del deseo y los segundos perdidos entre el pasado y los recuerdos. Noches que llegan cargadas de días que no volverán a repetirse, de momentos que no tendrán una segunda parte, porque nunca fueron buenas o quizás porque nunca supimos borrar la primera, donde todo lo inesperado se convertía en un guión que marcaba el compás de los pasos perdidos.

martes, 22 de diciembre de 2009

Regalo al olvido


Se irán las noches y no lograrás conciliar el sueño. Hablarás con cientos de espejismos que te harán ver cuánto pesan los recuerdos de los momentos que pasaste junto a mí. Se irán los segundos tan lentamente que el insomnio recorrerá cada parte de tu ser y no podrás cerrar los ojos. Treguas nocturnas y huelga de besos. Horas que matarán cada uno de tus pensamientos más íntimos. Te dolerán los días nublados y el tiempo será el diario de tus lágrimas. Silencios que gritarán a tu soledad haciéndote ver que has muerto, que dejaste escapar un futuro con sueños que alguna vez imaginaste…y caminarás sabiendo que no eres ni parte de lo que fuiste.

sábado, 19 de diciembre de 2009

La fe de los sueños


Tardes que son dedicadas a la nada, pero de las que nos queda un recuerdo tan afable que estamos decididos a volver a repetir. Regresar al lugar donde fuiste feliz te puede transmitir tanta fuerza que seguramente puedes parar hasta el más grande de los vendavales. Son esos días donde pareces sentirte protegido y donde todo apenas te importa, excepto lo que suceda a tu alrededor y que tanto quieres…

viernes, 18 de diciembre de 2009

El mar de la tranquilidad


Cierto es que en estas fechas somos más niños. Recuperamos ilusiones que creíamos perdidas y las repartimos en todos y cada uno de estos días que ahora llegan. Días enteros donde el tiempo libre nos muestra horas dedicadas a la nada que podemos llenar disfrutando junto a las personas que más queremos. Es algo así como nuestro premio de consolación por haber estado fuera tanto tiempo. Pasar buenos momentos, sonreír y llenar copas de recuerdos e historias…

sábado, 21 de noviembre de 2009

Fuera de tiempo


Hay veces en la que nos merecemos lo que nos sucede. Aunque nos quedemos varias noches sin dormir pensando porqué nos sucede esto. Lo único cierto es que si pensáramos dos veces antes de actuar, las cosas serían diferentes. Pero pasado un tiempo se nos olvida este precepto y no lo ponemos en prácticas. Entonces llega la hora de las lamentaciones y los recuerdos pesan tanto que ya no sabemos ni qué hacer.