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martes, 26 de julio de 2011

Blanco y Negro


Caía la noche. De fondo, el ruido de los automóviles. Mientras se alejaba, avanzaba hacia él. Se trataba del dolor, que se desprendía de una fugaz ilusión sin poder dar marcha atrás. Allí se quedaba ella. No aceptaban que habían perdido los dos. Pero en el fondo sabían que eran los únicos que podían cuidar a la perfección los pasos del otro, que podían poner fin a la soledad. Ahora sólo quedaría un pasado guardado anclado en las huellas perdidas que la fina lluvia borraba al caer contra el suelo. Al fondo, una historia que se ahogaba como lo hacía el color que podría haberle devuelto la luz a sus vidas.

domingo, 17 de julio de 2011

Cuerpos


Y estaba ahí, observando cómo la luna bañaba de plata las inmensas olivas que poblaban las serranías más próximas. El calor de las noches de julio le recorría su rostro sin piedad, como después lo harían mis manos sobre ella. Era sólo un poco más que el día anterior, pero suficiente para sentirla durante el tiempo que marcara el reloj, sin dejarla escapar. Ella y yo, en un laberinto clandestino, que sólo descubrió la aurora cuando se encaramó a las paredes de la oscura habitación y dejó nuestros cuerpos llenos de sed, desnudos, indefensos ante la inmensidad del cielo.

viernes, 3 de junio de 2011

Sombras


El cuerpo busca el reflejo de la luna en las cálidas noches de primavera mientras el alma araña los rincones oscuros. Será entonces cuando las mentiras se guarezcan entre la madera hinchada de los portalones heridos con el paso de los años y la hiedra encarne el efímero presente con sutiles vaivenes de viento seco. Y al fondo, los vencejos terminarán perdiéndose entre crepúsculos que mantienen la esencia de los primeros días de junio.

martes, 17 de mayo de 2011

Lunas Rotas



Las noches de mayo me recuerdan a noches de antaño. Los jazmines enredados en las paredes escalando hacia el cielo, los amaneceres con nombre y sed, las madrugadas cómplices del deseo y los segundos perdidos entre el pasado y los recuerdos. Noches que llegan cargadas de días que no volverán a repetirse, de momentos que no tendrán una segunda parte, porque nunca fueron buenas o quizás porque nunca supimos borrar la primera, donde todo lo inesperado se convertía en un guión que marcaba el compás de los pasos perdidos.

domingo, 1 de agosto de 2010

Noche de Verano


A las dos y media de la mañana se dejó caer sobre las sábanas que esperaban su momento. Se recostó del lado contrario al del corazón y cruzó a la altura de las muñecas los brazos haciendo una equis. La luna entraba por la ventana en la calurosa noche de julio. Reflejaba en la pared azul, que parecía darle vida como si fuera el mar. La mano izquierda yacía boca abajo en la almohada mientras que la derecha, aparecía con tres dedos algo encogidos, el pulgar abierto y el dedo índice algo más extendido como si estuviera señalando al cielo. Y así se durmió.

martes, 29 de junio de 2010

Noche de verano


Las noches de verano ganan con el paso de los años. Cada manto de estrellas es diferente porque cada pequeña espuela de plata reluce con un brillo que no volverá a repetirse. Siguen multiplicándose y dividiéndose, pero siguen dándole a la oscuridad el tono azulado que la hace parecer un lienzo del mismo Van Gogh. El tenebroso azabache da paso a un azul casi añil y la luna aparece resplandeciente iluminando eternos campos de olivos que descansas tras una tarde febril, casi infernal, que se fue y dejó paso a una suave brisa nocturna por la que divagarán pequeñas historias bajo las sábanas.