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domingo, 22 de enero de 2012

Separar


Y tienes frente a ti un montón de piezas y no sabes cuál escoger, porque no sabes la que encaja, porque ni tienes tiempo para pararte a pensar o porque ni tan siquiera sabes dónde encajar la pieza que te falta. 

Hay veces en las que te sientes solo, otras en cambio rodeado de mucha gente pero igualmente solo. En definitiva, solo. Me pregunto si los demás estarán igual. Es hora de decir que todo es pasajero, pero al fin y al cabo lo esencial es lo que permanece. Necesito estar, necesito encontrarme, encajar. 

Necesito siquiera un pequeño espacio de tiempo que pueda estirar hasta el final y hacerlo eterno sin tener que estar viajando por recuerdos o épocas del pasado. No se trata de cambiar, se trata de unirme de nuevo a este tren que se va. Pero no estoy seguro de querer cogerlo, porque no sé si es lo que ahora mismo importa o no. Tampoco sé qué es lo que lleva dentro porque igual cuando me quiera bajar en la próxima estación me equivoque de rumbo y ya no tengo un medio que coger para regresar a este estado. 

No lo sé. Es domingo. Y en domingo se dicen muchas verdades, pero también otras que no lo son tanto, pero que igualmente importan. Ahora el paso es volver a unir lo que se había separado. Ahora hay que volver a andar.

martes, 26 de julio de 2011

Blanco y Negro


Caía la noche. De fondo, el ruido de los automóviles. Mientras se alejaba, avanzaba hacia él. Se trataba del dolor, que se desprendía de una fugaz ilusión sin poder dar marcha atrás. Allí se quedaba ella. No aceptaban que habían perdido los dos. Pero en el fondo sabían que eran los únicos que podían cuidar a la perfección los pasos del otro, que podían poner fin a la soledad. Ahora sólo quedaría un pasado guardado anclado en las huellas perdidas que la fina lluvia borraba al caer contra el suelo. Al fondo, una historia que se ahogaba como lo hacía el color que podría haberle devuelto la luz a sus vidas.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Sin final feliz


Y aunque pidas perdón quizás lo mejor sea no escucharte. Sería mejor que cada uno se fuera con su soledad a otra parte porque sólo así podremos recomponernos. A pesar de todo esto, no niego que te guardo gran cariño y cada día que pasa siento más ganas de volver a estar contigo, pero lo cierto es que ahora mismo pesa más todo el año que me has hecho y no creo que vuelvan a tener lugar otras historias ni otras segundas partes. Sólo así creo que será mejor nuestro destino. Tú, princesa de los cuentos sin final, y yo, caballero de la nada, caminaremos por senderos distintos con la única condición de no volver atrás nuestras miradas y así no vernos caer.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Cadenas de amargura


Comenzaron los problemas y se quedó prendida de la soledad fijando sus ojos en el olvido. Agachó la cabeza y caminó por la vida intentando escapar de cadenas de amargura que le amarraban los pies a un presente oscuro que no daba señales de tener una salida por la que poder salir al exterior y así observar las estrellas de noche. Todo había cambiado en ese momento. Ni ganas de vivir, ni alegría en el mantel a la hora de cenar. Se ahogaba dentro de un vaso lleno de silencios que gritaban en el más profundo de los abismos…