
Las noches de verano ganan con el paso de los años. Cada manto de estrellas es diferente porque cada pequeña espuela de plata reluce con un brillo que no volverá a repetirse. Siguen multiplicándose y dividiéndose, pero siguen dándole a la oscuridad el tono azulado que la hace parecer un lienzo del mismo Van Gogh. El tenebroso azabache da paso a un azul casi añil y la luna aparece resplandeciente iluminando eternos campos de olivos que descansas tras una tarde febril, casi infernal, que se fue y dejó paso a una suave brisa nocturna por la que divagarán pequeñas historias bajo las sábanas.
Mi cielo es así. Esta noche me asomé y pude comprobar que esa inmensidad la reflejas aquí. Un saludo. Bertha.
ResponderEliminarPrecioso.
ResponderEliminarGracias por tu comentario, ya soy seguidora =)
Saludos.
¿¿¿DESDE CUANDO TIENES BLOG??? XD y yo to pavo sin saberlo/recordarlo ¬¬ tienes permiso para odiarme
ResponderEliminaraa que placer las noches de verano, sobretodo para una que está a este lado del mundo sufriendo del frío en esta época. y las historias bajo las sábanas...digamos que en invierno también van...
ResponderEliminarUn saludo