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martes, 21 de diciembre de 2010

Littera


La lluvia moja los cristales de la memoria. Nos trae sonrisas de tardes de café y paraguas, viajando en el tiempo como si estuviéramos dominando el universo desde la perspectiva más alejada de la realidad. Después sale el sol y toca volver a poner los pies en la tierra. Y es entonces cuando caigo de bruces sobre la hierba mojada y apenas puedo levantar la mirada para descubrir un mundo ante mis ojos. Quizás todo fuera más fácil si tuviera entre mis manos el reloj del tiempo que domina el devenir de los días. O quizás escondiera bajo las sábanas la certeza del universo bajo efímeros segundos que muestran tardes de primavera con momentos que guardar en los bolsillos. Pero lo cierto es que ahora no toca pensar…ahora no.

martes, 15 de diciembre de 2009

Tierra mojada


Siempre fue un olor que me gustó. Ahora camino sobre ella en una Navidad como otras tantas, pero que las circunstancias hacen especiales. No por nada en concreto, sino porque sabemos que no todas serán igual. Pero en cambio, nos mostramos en estas fechas con la misma ilusión como cuando la vivimos por primera vez. Y es lo que no debemos perder, esas ganas enfundadas en ciertas dosis de inocencia, la misma con la que la tierra recibe después de los días de verano las primeras gotas de lluvia.

lunes, 30 de noviembre de 2009

La lluvia


Llueve. A través de la ventana observo cómo caen las gotas destilando la ciudad. El cielo se ha abierto y deja caer tímidas gotas que, copiosamente, han ido cubriendo todo lo que encuentran a su paso. Desde aquí puedo ver cómo sonríes y como nos miramos, quedándonos mudos y contemplando como la lluvia moja tu cara. Al fondo, el paisaje se enmudece y tú llegas sorteando los charcos. Eres la auténtica protagonista de esta historia que me gustaría no tuviera final.