Se había levantado de la cama sin hacerlo durante varios
meses. Parecía mentira que después de tanto tiempo pudiera levantarse sin ni
siquiera tambalear su cuerpo sobre las sábanas, raídas y amarillas que yacían
en la cama. Simplemente se levantó, como lo hacía cada mañana antes de que se
postrara en aquel lugar sin poder levantarse. Se dirigió a la ventana. El sol
entraba por ella iluminando hasta los rincones más oscuros de un habitáculo que
parecía más una cárcel que otra cosa. Y allí, justo en el mismo instante en el
que el frío del metal le recorrió las manos al apoyarlas sobre la ventaba,
divisó el paisaje que tanto tiempo esperó. Los barcos entraban en la esclusa y
salían del puerto como cada mañana. Los marineros se enrolaban en la marina y
las gentes del mar iban con cajas de pescado de un lado a otro, mientras las
gaviotas despertaban al pueblo ante un nuevo amanecer. Decidió entonces que era
el momento de volver a la vida. Y así, sin más, se abrochó los zapatos, se
lavó la cara y fue dispuesto a volar,
sin necesidad de tener que andar sobre sus pies.
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lunes, 21 de noviembre de 2011
viernes, 25 de diciembre de 2009
Noche de paz
Y es que estas fiestas son para disfrutarlas en familia. Quedar también con los demás con la excusa de estas fechas para saber de ellos y así recordar viejos tiempos. Sin duda son una conspiración donde el deseo se une al amor y donde todo ello desemboca en alegría. Recordar también a los que no están y que se fueron para no volver. Pero saber que siguen ahí y que así lo harán durante mucho tiempo, hace que sigan en nuestra memoria más vivos que nunca, junto con aquéllos que podemos besar y decir cuánto les queremos.
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