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domingo, 5 de diciembre de 2010

Diciembre



Si supieras, diciembre, que me duele la piel, me traerías días con ungüentos de eneldo y lavanda para esta alma en sequía. Si supieras tú, diciembre de musgo y paisajes nevados, que he cometido tantos errores desde la última vez que me encontré contigo, no darías crédito a las mañanas que humedecen los cristales con momentos de antaño y estampas con sabor a tardes perdidas de paseos bajo los sauces.
Ni te imaginas las noches de verano, ni tan siquiera cómo llegó este septiembre que exprimió los últimos días del hastío de una manera cruel y sin piedad.
Por eso, diciembre de tardes cortas y castañas asadas, te pido que traigas sábanas de alegría, y que tus ojos negros no se lamenten por el escaso brillo de mis lágrimas.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Felices Fiestas


Mientras tanto, todo continúa como hace días. No hay grandes sobresaltos y quizás ahí sea donde se encuentre esa tranquilidad que añoramos en estas fiestas. Entre temperaturas típicas de este invierno que acaba de llegar. Las lluvias y las nieves de este diciembre hacen que el mes se convierta en todo un tópico. Se trata de una época donde nos unimos bajo una conspiración de amor y donde repartimos lo mejor de nosotros.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Hibernando


El día en sí parece una noche en este diciembre frío. Con algunos rayos de sol que durante varias horas entran por la ventana, el resto podríamos decir que las estrellas son las que salen a la superficie gran parte del día. Este mes es como una metáfora. Todo duerme, todo hiberna y así será hasta que en marzo el sol se haga dueño de las calles y llene todos los rincones. Ahora toca mirar hacia adentro, y ver qué podemos mejorar para que, cuando lleguen las tardes donde el sol caliente, sacar todas nuestras ganas al exterior y aprovechar cada segundo.